ADIÓS PAJARITA

Hoy nos hemos levantado como cada día y todo discurría con la normalidad propia de los viernes. Bueno, un poco más madrugadores porque había que ir al médico antes de entrar en el cole y fuera aún era de noche.

El caso es que hemos ido acelerados y no hemos notado nada extraño en la casa, pero… al regresar nos hemos dado cuenta de que algo no iba bien, algo faltaba.

Desde hace casi 7 años nuestra periquita (muy pero que muy lista) nos despertaba con sus trinos con el primer rayito de luz (qué poético, ¿verdad? pero también se ponía a piar en lo más interesante de la película). Nos observaba desde las alturas y se dejaba tocar y acariciar por los peques (con gran paciencia) aunque al final les daba algún que otro picotazo, para jugar y que ellos se rieran (por lo menos así lo veía yo).

El caso es que a nuestro regreso ella no estaba su sitio vigilando o comiendo. La hemos llamado y nada. Así que hemos cogido la jaula y nos la hemos encontrado… bueno, ya os lo imagináis 😦

Nos hemos quedado hechos polvo y después del shock ha llegado el dilema… ¿cómo se lo decimos a los niños? ¿cómo se lo tomarán?

Y con esas dudas estábamos hasta que una buenísima amiga nos propuso decirles que la periquita se había escapado cuando limpiábamos su “casita” y que podríamos poner comida en la terraza para ver si vuelve cuando tenga hambre.

Nos gustó la idea y la “interiorizamos” para que fuera creíble (a veces los niños “huelen” las mentirijillas), pero… como ya dije ayer en el diccionario de la A a la Z… nos hemos tenido que formatear porque la cosa no ha ido como esperábamos y al final les hemos dicho la verdad.

La pequeña ha mirado hacia donde estaba la jaula y sin más (bueno, también está malita) pero al mayor se le han empezado a llenar los ojos de lágrimas, nos hemos abrazado, le he “comido” a besos y le hemos dicho que nos hiciera las preguntas que quisiera. Nos ha preguntado que por qué se había ido y le hemos explicado que ya era muy mayor y que se había ido a descansar al cielo con otros animalitos.

Y ha vuelto a llorar porque quería tener a su periquita con él. Se me ha partido el alma. Así que hemos pensado en escribirle mañana una carta y hacerle un dibujito que ella pueda ver desde el cielo. Eso le ha animado e incluso ha hablado de tener otro pajarito u otra mascota… pero eso será más adelante.

Ahora ya duermen pero antes de irse a la cama hemos vuelto a recordar a nuestra querida periquita y la hemos mandado un beso.

alicante  2,24,12 051

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10 pensamientos en “ADIÓS PAJARITA

  1. Siento mucho vuestra pérdida. Es increible el gran espacio que ocupan en nuestros corazones estos compañeros…
    Al final, creo que ha sido mejor decirles la verdad a los peques y aprendan a acceptarlo. Si luego se enteran de la mentira se sentiran engañados y defraudados.
    Muchos ánimos!

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  2. Que penilla 😦 A nosotros se nos murió el agaporni el invierno pasado, y fue una angustia para los dos, porque se les tiene un cariño tremendo… No quiero ni pensar el día que falte el perrillo y además se lo tengamos que explicar a la niña 😦 😦 Un abrazo enorme!!!!

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