UNA MAMÁ EN LA SALA DE ESPERA

El jueves nos daban la noticia. Si todo iba bien, el lunes a las 8:00h nuestra pequeña entraría a quirófano: extirpación de unas anginas de grado IV, vegetaciones y drenajes transtimpánicos. 

Pues el día llegó. Opté por no contarle nada a ella y hacer como si fuera una visita más al médico. Cenó pronto y la acosté vestida. Tenía que ir sin comer ni beber nada desde las 00:00h, asique por la mañana solo fue cogerla en brazos y subirla al coche. Mamá fue otra cosa. Tantas vueltas me daba la cabeza que apuntito estuve de irme al salón y esperar despierta esas horas que aún quedaban por delante… Pero sabía que los próximos días serían duros, e hice lo que pude por dormir unas horitas.

Cuando la montamos en el coche despertó:

– ¿A dónde vamos?

– Al médico cariño

– ¿Me van a pinchar?

– No lo sé, pero hoy es el día de los helados y los regalos, ¿vas a querer uno o muchos?

– Muchos

Y tranquila y sonriendo se quedó y así fue todo el camino. Al llegar al hospital nos encontramos con otras tres familias. Pronto nos dimos cuenta que iban todos a lo mismo que íbamos nosotros. Los celadores nos acompañaron a una sala de espera y, allí, nos llamaron uno a uno. La mía era la más pequeña de los 4 y pasó la primera, ¡lo agradecí! Los demás niños estaban jugando distraídos, ella lo intentaba, pero se le torcía la boca y se le caían las lágrimas, como si supiera que algo pasaría, ni siquiera le salía el llanto 😥

La operación duraría hora y media y tendría que estar allí otras tres. Lo que, la última niña en entrar a quirófano, tendría que esperar unas cuatro horas antes de que le llegara su turno y ver cómo iban llegando los demás llorando…

La sala de los niños era común. Tras la operación tenían que dormir tres horas, hacer pis, beberse un vaso de agua y comer un yogur antes de poder marchar a casa. 

La operación fue bien y ella cumplió todo muy muy bien, asique a las 14:00h ya nos íbamos para casa. Las pautas para casa eran gotas para los oidos y medicación para el dolor, que podía alternarse con el Dalsy. A la salida, sus tíos y abuelos estaban esperándola (y con regalos), y se emocionó mucho. La vuelta en coche fue durilla, por la revoltura, pero ya en casa descansó y tuvo momentos que no había quien la sujetara tumbada, porque solo quería levantarae a jugar.

Pero al llegar la tarde le subió la fiebre. Alterné el Dalsy con su medicación, pero seguía subiendo. Y llegó a 39 grados. A las 23:00h nos fuimos para urgencias.



La operación se complicó…

Os seguiré contando.

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34 pensamientos en “UNA MAMÁ EN LA SALA DE ESPERA

  1. Lo siento mucho. Espero que se recupere mucho
    Me ha sorprendido lo del último niño: les hicieron estar 4 horas antes en el hospital? pobre niño, y los padres tal como está ahora el trabajo, tampoco les hacen un favor 😦

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  2. ¿Pero no habrá pasado nada malo no? A mi hermano y a mí nos operaron de vegetaciones el mismo día y sí recuerdo que todo estábamos muchas horas antes y con todo ese panorama de niños que salen llorando. ¡Ya podrían haber mejorado el sistema en tantos años!

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  3. Joooo pobre, me estaba dando una lastimilla leerte, imaginarla con su cara de miedillo… Y tu que tal los nervios mientras dura la cirugía? Tiene que ser muy duro.
    Bueno, espero que la complicación fuese poca y ya esteis tranquilas en casa. Besitos.

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  4. Pingback: UNA MAMA EN LA SALA DE ESPERA II | CUESTIÓN DE MADRES - El blog de las madres, para las madres

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